COLUMNA

Los gatos y el sentido de la vida

John Gray

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Si los gatos pudieran entender la búsqueda humana de sentido, ronronearían deleitados por semejante absurdidad. Vivir como gatos que son ya es sentido de la vida suficiente para ellos. Los humanos, sin embargo, no pueden evitar buscar un significado que trascienda sus propias vidas. La búsqueda de sentido es intrínseca a la conciencia de la muerte, que es una consecuencia de la autoconciencia humana. Atemorizados por la finitud de sus vidas, los seres humanos inventaron religiones y filosofías en las que el sentido de sus vidas no se interrumpía tras estas. Pero el sentido que estos crean se quiebra con facilidad, lo que hace que vivan con más miedo que antes. Los relatos que ellos mismos han fabricado para sí toman entonces el control, y las personas pasan así sus días en este mundo tratando de ser el personaje que han inventado. Su vida deja de pertenecerles y pasa a ser la de una figura fabulada en su imaginación.

Una consecuencia de esa forma de vivir es que los seres humanos pueden no saber superar las ocasiones en que esos relatos sobre sí mismos se ven trastocados, ya sea porque han perdido a un ser querido, o porque su vida corre un grave peligro, o porque se han visto obligados a abandonar su hogar. Quienes hacen de su vida un relato trágico afrontan esas experiencias como si fueran pérdidas irreparables. Pero esa forma de afrontar las circunstancias tiene su precio. Concebir tu vida como una tragedia puede dotarla de un sentido, pero, al final, te ata a tus penas. Los gatos pueden soportar sufrimientos terribles y sus vidas pueden verse brutalmente acortadas. La vida de Mèo incluyó horrores múltiples que el animal revivía cuando se activaban ciertos recuerdos traumáticos. Gattino sufrió al principio y, muy posiblemente, también al final de su vida. Ambos gatos supieron bien lo que era el dolor; ninguno conoció la tragedia. Pese a sufrir, vivieron con intrépida alegría. ¿Pueden vivir así los humanos? ¿O acaso la especie humana es demasiado frágil para soportar una vida como esa?

DIEZ PISTAS FELINAS SOBRE CÓMO VIVIR BIEN

Los gatos no tienen interés alguno en enseñar a los humanos cómo vivir, y si lo tuvieran, no nos lo inculcarían en forma de mandamientos. Pero sí es posible imaginar qué pistas nos darían sobre cómo llevar una vida menos embarazosa. Obviamente, no nos asesorarían con la esperanza de que nos aplicáramos sus consejos, sino que nos ofrecerían sus sugerencias como si se tratara de un juego, como si fuera una forma de entretenimiento tanto para ellos mismos como para los seres humanos que las recibieran.

1. Nunca trates de convencer a los seres humanos de que sean razonables

Tratar de convencer a las personas de que sean racionales es como intentar enseñar a los gatos a ser veganos. Los seres humanos usan la razón para reforzar aquello que quieren creer y, muy rara vez, para averiguar si lo que creen es verdad. ¿Es una lástima? Puede ser, pero no hay nada que tú ni nadie podáis hacer al respecto. Si la irracionalidad humana representa una frustración o un peligro para ti, huye de ella.

2. Es ridículo que te quejes de que no tienes suficiente tiempo

Si piensas que no dispones del tiempo que necesitas, es que no sabes cómo pasar tu tiempo. Haz aquello que sirva a algún fin tuyo propio y que disfrutes haciendo por sí mismo. Vive así y dispondrás de tiempo de sobra.

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3. No le busques un sentido a tu sufrimiento

Si estás triste, tal vez busques consuelo en tu pena, pero te arriesgas entonces a convertirla en lo que dé sentido a tu vida. No te encariñes con tu sufrimiento y evita a quienes lo hagan.

4. Es mejor ser indiferente con otros que sentir que tienes la obligación de amarlos

Pocos ideales han sido más dañinos que el del amor universal. Mejor cultivar la indiferencia, que puede tornarse amabilidad.

5. Olvídate de perseguir la felicidad y tal vez la encuentres

No encontrarás la felicidad persiguiéndola, pues no sabes qué te hará feliz. En vez de eso, haz lo que te parezca más interesante y serás feliz sin tener que esforzarte por saber nada de la felicidad.

6. La vida no es un relato

Si piensas que tu vida es un relato, te sentirás tentado a escribirlo hasta su final mismo. Pero tú no sabes cómo terminará tu vida, ni qué ocurrirá antes de eso. Mejor sería que te deshicieras del guion. Vale más la pena vivir la vida no escrita que cualquier historia que te puedas inventar.

7. No tengas miedo a la oscuridad, pues a menudo las cosas más interesantes se ocultan en la noche

Te han enseñado a pensar antes de actuar y, muchas veces, es un buen consejo. Cuando actúas por impulso, es posible que solo estés obedeciendo a dictados de filosofías ya agotadas que has interiorizado sin pensar. Pero, a veces, es mejor seguir un pálpito que destella desde las sombras. Quién sabe adónde te podría llevar.

8. Duerme por el simple placer de dormir

Dormir para que puedas trabajar más cuando te despiertes es una manera muy triste de vivir. Duerme por placer, no por provecho.

9. Guárdate de cualquiera que se ofrezca a hacerte feliz

Quienes se ofrecen a hacerte feliz tratan de hacerse ellos mismos menos infelices de ese modo. Necesitan tu sufrimiento porque, sin él, tendrían menos motivos para vivir. Desconfía de las personas que dicen que viven para los demás.

10. Y si no puedes aprender a vivir un poco más como un gato, regresa al mundo humano de la diversión y no te sientas culpable

Vivir como un gato significa no querer nada más allá de la vida que estás viviendo. Eso significa vivir sin consuelos y eso podría ser demasiado insoportable para ti. Si es así, hazte de alguna religión pasada de moda (a ser posible, de alguna profusa en rituales). Si no puedes encontrar una que vaya contigo, sumérgete en la vida corriente. La emoción y las desilusiones del amor romántico, la búsqueda de dinero y ambición, el circo de la política y el clamor de la actualidad informativa enseguida desterrarán de ti toda sensación de vacío.

-Fragmento de Filosofía felina 

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