FRAGMENTOS FILOSÓFICOS

EL OCIO ES LA MADRE DE LA FILOSOFÍA

por Thomas Hobbes

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp

Por  FILOSOFIA se entiende el conocimiento adquirido por razonamiento desde el modo de la generación de cualquier cosa a las propiedades, o desde las propiedades a algún modo posible de generación de lo mismo, a fin de poder producir —en la medida que permiten la materia y las fuerzas humanas— efectos como los requeridos por la vida humana. Así, a partir de la construcción de figuras el geómetra descubre muchas propiedades suyas, y desde las propiedades descubre nuevos modos de su construcción mediante el razonamiento, a fin de ser capaz de medir la tierra y el agua, y para otros infinitos usos. Así, desde el surgir, ponerse y moverse del Sol y las estrellas en diversas partes de los cielos, descubre el astrónomo las causas del día y la noche, y de las distintas estaciones del año, con lo cual guarda una medida del tiempo. Y cosa idéntica sucede con las otras ciencias.

La prudencia no forma  parte de la  filosofía

Por cuya definición resulta evidente que no debemos comprender como parte de ella ese conocimiento original denominado experiencia, en el cual consiste la prudencia. Porque ésta no es alcanzada mediante el razonamiento, sino que se encuentra tanto en los animales salvajes como en el hombre, y no es sino un recuerdo de la sucesión  de acontecimientos en tiempos pasados donde, al alterar el efecto, la omisión de cada pequeña circunstancia frustra la expectativa del más prudente. En cambio, el razonar sólo produce correctamente la verdad general, eterna e inmutable.

Ninguna falsa doctrina forma parte de la filosofía

En consecuencia, tampoco debemos dar ese nombre a ninguna falsa conclusión, pues quien razona correctamente en palabras que comprende nunca puede concluir en un error.

Y no puede darse igualmente ese nombre a aquellos que cualquier hombre conoce mediante revelación sobrenatural, pues no es adquirido mediante el razonamiento.

Tampoco es  filosofía la  revelación  sobrenatural

Ni el que se obtiene mediante razonamiento a partir de la autoridad de libros, pues no se realiza razonando desde la causa al efecto, ni desde el efecto hasta la causa, y no es conocimiento sino fe.

Ni el  aprendizaje tomado  por confianza en  autores

De los conocimientos y progresos de la filosofía

Siendo inherente la facultad del razonamiento al uso de la palabra, era forzoso que existiesen algunas verdades generales descubiertas por el razonamiento y tan antiguas casi como el propio lenguaje. Los salvajes de América no carecen de algunas buenas sentencias morales, y poseen también una escasa aritmética para sumar y dividir en números no muy grandes, pero no son por eso mismo filósofos. Pues, así como había plantas de maíz y vino dispersadas en pequeña cantidad a lo largo de campos y bosques antes de que los hombres conociesen sus virtudes, o hiciesen uso de ellas para su nutrición, o las plantasen separadas en campos y viñedos, así también han existido diversas especulaciones verdaderas, generales y provechosas desde el comienzo, como si fuesen las plantas naturales del razonamiento humano. Pero al principio eran escasas en número. Los hombres vivían basándose sobre la experiencia inmediata; no había método, es decir, no había siembra ni plantación del conocimiento por él mismo, aparte las malas hierbas de las plantas comunes de error y conjetura. Y siendo la causa de ello la falta de ocio debida a la necesidad de procurarse lo preciso para la vida y defenderse los hombres contra sus vecinos, era imposible que aconteciese de otro modo hasta la edificación de grandes repúblicas. El ocio es la madre de la filosofía; y la república es la madre de la paz y el ocio. Allí donde hubo primero ciudades grandes y florecientes surgió primero el estudio de la filosofía. Los gimnosofistas de la India, los magos de Persia y los sacerdotes  de Caldea y Egipto se consideran los filósofos más antiguos, y esos países fueron los reinos más antiguos también. La filosofía no surgió con los griegos y otros pueblos occidentales, cuyas repúblicas (no mayores entonces que Lucca o Génova quizá), nunca tuvieron paz sino cuando sus miedos recíprocos se igualaron, ni tampoco tuvieron ocio para observar cosa distinta de unos a otros. A la larga, cuando la guerra había unificado a muchas de esas ciudades menores griegas en menos y más grandes entonces empezaron a conseguir la reputación de ser sabios siete hombres de diversas partes de Grecia; algunos de ellos por sentencias morales y políticas, y otros por el aprendizaje de los caldeos y egipcios que eran la astronomía y la geometría. Pero no oímos hablar todavía de ninguna escuela de filosofía.

Mantente al día de las novedades de Filosófica

Suscríbete a nuestro newsletter

De las escuelas de filosofía entre los  atenienses

Cuando los atenienses, mediante la victoria sobre los ejércitos persas, consiguieron el dominio del mar y, en consecuencia, el de todas las islas y ciudades marítimas del archipiélago, así como de Asia y Europa, y se hicieron ricos, no tenían otra ocupación ni en casa ni fuera para afanarse sino (como dice San Lucas, Hechos 17.21) que dar y escuchar noticias, esto es, que hablar de filosofía públicamente a la juventud de la ciudad. Cada maestro tomó algún lugar para ese propósito. Platón en ciertos paseos públicos llamados Academia, a partir de Academus. Aristóteles en el paseo del templo de Pan, llamado Liceo. Otros en la estoa o paseo cubierto, donde las mercancías se traían a la tierra. Otros en otros lugares, donde empleaban el tiempo de su ocio enseñando o discutiendo sus opiniones. Y algunos en cualquier lugar donde pudiesen reunir a la juventud de la ciudad para oírles hablar. Y esto es lo que hizo también en Roma Carnéades cuando fue embajador, por lo cual Catón recomendó al Senado que lo despachase rápidamente, por miedo a una corrupción en las maneras de los jóvenes que se deleitaban oyéndole hablar sobre bellas cosas (según creían).

De esto proviene que el lugar donde cualquiera de ellos enseñaba y discutía se llamase schola, que en su lengua significa ocio y que sus discusiones se denominasen diatribae, es decir, pasar el tiempo. También los propios filósofos tenían el nombre de sus sectas, algunas de ellas provenientes de esas escuelas suyas. Pues quienes seguían la doctrina de Platón se llamaban académicos, los seguidores de Aristóteles peripatéticos por el paseo donde éste enseñaba, y los instruidos por Zenón se llamaban estoicos a partir de la stoa, como si nosotros llamásemos a los hombres a partir de Morefields, de Pauls-Church y del Exchange, porque se reunían allí a menudo para charlar y discutir. Sin embargo, los hombres se aficionaron tanto a esta costumbre que con el tiempo se desparramó sobre toda Europa y la mejor parte de África, con lo cual se edificaron y mantuvieron públicamente es cuelas para conferencias y discusiones en casi toda república.

Hobbes, Leviatán. Capítulo XLVI

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

This site uses User Verification plugin to reduce spam. See how your comment data is processed.